Morir es olvidar, ser olvidado,
Morir es encenderse bocabajo
Apagarse es morir, lento y aprisa
te has muerto cuando menos falta hacías,
Te has muerto y me has matado un poco.
Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
Ni tampoco recordarte que te quiero de verdad
No me digas lo que has hecho, ni me digas donde has ido
Solo quiero contemplarte y olvidar mi soledad
Volver a verte, volver a verte saber que
Vives en realidad,
Mirar tus ojos besar tu frente, volver a verte
Y nada más
No me digas lo que has hecho, ni me digas donde has ido
Solo quiero contemplarte y olvidar mi soledad
Volver a verte, volver a verte saber que
Vives en realidad,
Mirar tus ojos besar tu frente, volver a verte
Y nada más
Volver a verte…
Y nada más…y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquéllas, cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate:
¡así no te querrán!
Gustavo Adolfo Bécquer
Cesa tu voz y muere sobre tus labios mi alegría. No habrá palabra que en tu piel levante ni un incierto sabor de brisa oscurecida como el recuerdo que en mis ojos deja el paso de tu aliento, porque vives inmersa en tu silencio, impenetrable a mis sentidos y si mis manos en tu piel se posan inclinas la cabeza, navegas en un tiempo que escucha tu latido, y entre sus aguas, inundándote bajo la tersa forma de su espejo, estás abandonada, próxima a ser violenta permanencia, enemiga de olvidos, casi perdida en íntima zozobra y sin más voluntad que la crueldad entre tus labios muda. Torna tu cuerpo ahora, vuelve el rostro, mírate así, segura y desplomada hacia un estanque donde mora el miedo, donde sólo hay imágenes y el cuerpo deja su cautivo duelo para entrar en la fuente de su origen. Verás nacer el sueño de tu cuerpo anegando en pureza toda vida, todo impulso negado en puro movimiento y toda forma sostenida en puro resplandor: ya no será la flor sino su aroma, ya no serás tú misma. No importa entonces que de pronto mueras y pierdas toda sombra quedándote en escombros defendida, si toda tú pereces, náufraga de tu propio mar, presa dentro de ti, vencida como ángel que asolado por el fuego lanzara su impotencia, y sólo un desengaño entre rocas de olvido y de tinieblas dejan tus labios mudos y la pureza inútil de tu cuerpo. Muere, desnuda forma, hielo que mata mi alegría, crueldad vertida en mármol fatigado; muere ya, y deja que contemple la lucha de tu cuerpo con la sombra, el debatir inútil de tus labios contra el vacío olvido de tus ruinas, que en ataúd o tumbas duermes entre un querer o no de tus sentidos. |